¿Que Hacer?


¿Qué hacer en la Parroquia?

 En la Parroquia:

.- Se ha de procurar que la Palabra de Dios se anuncie en su integridad. Para ello, la homilía y la formación catequética continuada. De manera particular ha de procurar la formación católica de niños y jóvenes, procurando que el mensaje evangélico llegue también a quienes hayan dejado de practicar o no profesen de fe católica.

.- Ha de fomentar iniciativas propias del espíritu evangélico referente a la justicia social.

.- Se ha de fomentar: la participación en la Santísima Eucaristía como centro de la Comunidad Parroquial y se ha de  facilitar la recepción frecuente  de los sacramentos de eucaristía, penitencia y la celebración de los demás sacramentos.

.-  Se  promoverá y alentará  la oración en el seno de las familias procurando que los cónyuges, como tales y como padres sean ayudados en el cumplimiento de sus propios  deberes, fomentando la vida cristina en las familias.

Todo esto, bien vivido, lleva necesariamente a un compromiso social:

.-   Para atender al necesitado.

.-  Para corregir, con prudencia,  desviaciones de la moral enseñada por Dios y por la  Iglesia.

.-   Para consolar en el dolor, especialmente en el del fallecimiento de los seres queridos.

     La Parroquia  ha de dar unidad  a las diversas asociaciones de fieles y de religiosos como parte que la integran necesariamente.

Mirada al futuro

Un planteamiento de futuro pide, no pocas veces la previsión de áreas de ubicación parroquial, para no llegar tarde cuando ya no haya lugar  para construir o cuando la aglomeración humana de nueva implantación, por falta de asistencia pastoral, se haya alejado de la vida cristiana. Por eso es aconsejable la previsión de áreas parroquiales y de adaptación de las estructuras  parroquiales actuales a la mayor eficacia pastoral dentro de una visión global y orgánica de la Iglesia.

La erección, supresión o modificación de las parroquias, corresponde al Obispo Diocesano con competencia exclusiva, si bien ha de oír antes al consejo presbiteral.

Una Gran Ilusión, llena de esperanza.

Sería genial, y pedimos a la Virgen y a San José, que se produzca un despertar definitivo del inmenso grupo  de millones de bautizados y que cada uno asumiéramos libre y gozosamente esta misión divina, con responsabilidad personal, en medio de todas las ocupaciones nobles y leales que engloban el quehacer humano.

En la Parroquia, la iglesia nos enseña: que todos los que la formamos, tenemos la misma dignidad, y la misma misión, que brotan del mismo acontecimiento que nos hace partícipes de la vida y de la misión del Hijo de Dios: el BAUTISMO.  Esta misión se realiza a través de la vocación personal que cada uno recibimos de Dios, diferente porque cada uno somos distintos.

La Parroquia tiene la función de enseñar lo que es necesario creer y hacer para la gloria de  Dios y la salvación de los hombres.